Sí hay algo que nos encanta es sacar a los peques al exterior, enseñarles el mundo que hay fuera. Como son tan pequeños siempre hay mucho miedo a que salgan a la calle, miedos que intentamos quitarles a los padres a lo largo del curso. Una manera muy exitosa de que abran su mente a que sus hijos con dos años salgan de excursión es dejándolos venir con nosotros y acompañarnos en todo momento. De esa manera se convierte en toda una experiencia donde afianzamos el vínculo familia-escuela. También contamos con grupos de facebook y whatsapp donde colgamos fotos de todo lo que vivimos y así pueden ver por ellos mismos lo mucho que disfrutan los niños.
Una excursión que realizamos es a la granja escuela, pasamos el día allí entre animales y unas instalaciones fabulosas. Disfrutan muchísimo en contacto con la naturaleza. Están con monitores y nosotros observamos desde fuera. Al principio les cuesta separarse de nosotros y alguno que otro llora pero a lo largo del día se adaptan al grupo y a las circunstancias . Es genial observar como superan las dificultades que se van encontrando y son niños felices.
Ahora con el fin de curso nos los llevamos a los colegios de mayores donde irán el próximo curso, es muy emocionante verles las caras de ilusión cuando entran a esos colegios tan grandes y con tantas posibilidades, pero para nosotras es muy duro verles partir. Es inevitable que las madres se acerquen y te digan como te van a echar de menos el curso que viene o que pena que tengan que salir de esa burbuja en la que viven durante el primer ciclo de la educación infantil. Yo nunca puedo evitar las lágrimas cuando se acerca la despedida pero también me invade una sensación de satisfacción. Sí, se han hecho mayores, pero también ha merecido la pena el recorrido por todo lo que hemos aprendido y la cantidad de recuerdos que se quedan para siempre en la memoria.

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