Sí hay algo que nos encanta es sacar a los peques al exterior, enseñarles el mundo que hay fuera. Como son tan pequeños siempre hay mucho miedo a que salgan a la calle, miedos que intentamos quitarles a los padres a lo largo del curso. Una manera muy exitosa de que abran su mente a que sus hijos con dos años salgan de excursión es dejándolos venir con nosotros y acompañarnos en todo momento. De esa manera se convierte en toda una experiencia donde afianzamos el vínculo familia-escuela. También contamos con grupos de facebook y whatsapp donde colgamos fotos de todo lo que vivimos y así pueden ver por ellos mismos lo mucho que disfrutan los niños.
Una excursión que realizamos es a la granja escuela, pasamos el día allí entre animales y unas instalaciones fabulosas. Disfrutan muchísimo en contacto con la naturaleza. Están con monitores y nosotros observamos desde fuera. Al principio les cuesta separarse de nosotros y alguno que otro llora pero a lo largo del día se adaptan al grupo y a las circunstancias . Es genial observar como superan las dificultades que se van encontrando y son niños felices.
Ahora con el fin de curso nos los llevamos a los colegios de mayores donde irán el próximo curso, es muy emocionante verles las caras de ilusión cuando entran a esos colegios tan grandes y con tantas posibilidades, pero para nosotras es muy duro verles partir. Es inevitable que las madres se acerquen y te digan como te van a echar de menos el curso que viene o que pena que tengan que salir de esa burbuja en la que viven durante el primer ciclo de la educación infantil. Yo nunca puedo evitar las lágrimas cuando se acerca la despedida pero también me invade una sensación de satisfacción. Sí, se han hecho mayores, pero también ha merecido la pena el recorrido por todo lo que hemos aprendido y la cantidad de recuerdos que se quedan para siempre en la memoria.
Un aula de infantil puede convertirse en un lugar donde se cumplen los sueños de los más pequeños
martes, 17 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
Asamblea
Si tuviera que elegir un momento del día con los niños ese sería sin duda la asamblea. Puedes plantearla de varias maneras, un simple buenos días niños con cuatro canciones o un intercambio de emociones y sentimientos.
Es un momento para pararte a observarlos y escucharlos, si prestas atención puedes percibir quien no ha pasado buena noche o a quién le preocupa algo. Si que es verdad que cada día es diferente y hay veces que no puedes exprimir más el momento porque no es necesario, y otras veces que se requiere alargar la asamblea porque algo está surgiendo. No soy partidaria de interrumpir una situación importante simplemente por que ya es la hora de almorzar o toca la actividad. Lo primero es lo primero y lo que tenga que venir ya vendrá.
Esos ratos con ellos cohesionan mucho al grupo, se crea un ambiente lleno de confesiones y eso crea confianza y seguridad en ellos.
No digo que no cantemos el buenos días y pasemos lista, que eso lo hacemos y lo hacemos siempre. Pero también nos contamos que hemos cenado la noche anterior, si los papis están contentos por como se portan en casa, si están tristes o contentos o si hay algo en especial que les gustaría hacer. Parece que sea hablar por hablar pero nada que ver, no solo se conocen los unos a los otros si no que aprenden a escuchar y a saber guardar el turno para poder hablar.
Recuerdo una asamblea en la que note a Roser muy seria, después de estar un rato hablando de varias cosas ella misma dijo que estaba enfadada con el sol, ya que no le había dejado ponerse las botas de agua que eran nuevas de ese fin de semana. No pude evitar soltar una carcajada. Todos miramos al cielo y comprobamos el sol tan grande que relucía. Propuse cantarle a las nubes para que salieran y lloviera al día siguiente para que Roser pudiera estrenar sus botas. Solo decir que no llovió hasta que no pasó un mes, pero cada día hasta entonces nos poníamos mirando por la ventana cantando con toda nuestras fuerzas que llueva que llueva la virgen de la cueva. Pude comprobar como todos se implicaban para cantar con todas sus fuerzas cada día con el objetivo de cumplir el deseo de Roser, pero el día que Roser vino al aula con las botas no solo brillaban los ojos de ella si no los de todos los niños que se sentían participes de la realización de ese sueño.
Es un momento para pararte a observarlos y escucharlos, si prestas atención puedes percibir quien no ha pasado buena noche o a quién le preocupa algo. Si que es verdad que cada día es diferente y hay veces que no puedes exprimir más el momento porque no es necesario, y otras veces que se requiere alargar la asamblea porque algo está surgiendo. No soy partidaria de interrumpir una situación importante simplemente por que ya es la hora de almorzar o toca la actividad. Lo primero es lo primero y lo que tenga que venir ya vendrá.
Esos ratos con ellos cohesionan mucho al grupo, se crea un ambiente lleno de confesiones y eso crea confianza y seguridad en ellos.
No digo que no cantemos el buenos días y pasemos lista, que eso lo hacemos y lo hacemos siempre. Pero también nos contamos que hemos cenado la noche anterior, si los papis están contentos por como se portan en casa, si están tristes o contentos o si hay algo en especial que les gustaría hacer. Parece que sea hablar por hablar pero nada que ver, no solo se conocen los unos a los otros si no que aprenden a escuchar y a saber guardar el turno para poder hablar.
Recuerdo una asamblea en la que note a Roser muy seria, después de estar un rato hablando de varias cosas ella misma dijo que estaba enfadada con el sol, ya que no le había dejado ponerse las botas de agua que eran nuevas de ese fin de semana. No pude evitar soltar una carcajada. Todos miramos al cielo y comprobamos el sol tan grande que relucía. Propuse cantarle a las nubes para que salieran y lloviera al día siguiente para que Roser pudiera estrenar sus botas. Solo decir que no llovió hasta que no pasó un mes, pero cada día hasta entonces nos poníamos mirando por la ventana cantando con toda nuestras fuerzas que llueva que llueva la virgen de la cueva. Pude comprobar como todos se implicaban para cantar con todas sus fuerzas cada día con el objetivo de cumplir el deseo de Roser, pero el día que Roser vino al aula con las botas no solo brillaban los ojos de ella si no los de todos los niños que se sentían participes de la realización de ese sueño.
jueves, 12 de junio de 2014
La araña pepita
Cuando
empieza el curso nunca sabes lo que te va a deparar, pero mucho menos piensas
que unos niños tan pequeños van a tener tanta curiosidad por el mundo que les
rodea.
Este año nos embarcamos en la aventura de trabajar el mundo
de la fantasía, por lo que nuestro día a día lo pasamos rodeadas de gnomos,
duendes o elfos. Elegimos un tema principal para ambientar las aulas y
programar por semanas pero si algo nos apasiona es trabajar por
proyectos.
Una cosa es que nosotras elijamos una actividad concreta
como pintar con polvo de hada en un lienzo (polvo de hada=especias) y que a los
niños les encante la idea. Pero otra muy diferente es trabajar una actividad
que hemos decidido entre todos en asamblea, la motivación y el entusiasmo se
desborda por sus orejas.
Me gustaría poneros un ejemplo. Hace unos meses trabajamos
el mundo de las arañas durante un mes. Yo pensaba que se acabarían cansando del
tema pero cada actividad llevaba a otra y de cada pregunta surgía otra nueva.
Fue una experiencia alucinante y se que aprendieron mucho sin darse cuenta que
lo hacían.
Todo empezó una mañana en el patio, Lara se acercó a mi con
cara de preocupación y me preguntó que comían las arañas. Mi cara fue un poema,
no tenia ni idea de que comían, de hecho siempre había odiado a las
arañas.
Subimos del patio a clase y los senté en la asamblea. Saqué
el tema de las arañas y fueron miles las preguntas que surgieron en ese
momento. Que si cuantas patas tenían o que si eran todas negras.
Muchos se inventaban las respuestas, hasta el punto que sin
ser conscientes se inventaron un cuento. Me dediqué a observarlos y anotar todo
lo que estaban diciendo, no me podía creer lo que estaba oyendo. Os lo resumo a
continuación y os recuerdo que son niños de 2 a 3 años:
PEPITA ES UNA ARAÑA QUE VIVE EN CASA DE
SERGIO PERO ESTÁ TRISTE PORQUE LE FALTA UNA PATA, KIKO (EL PERRO DE SERGIO) NO
SABIA DONDE ESTABA PERO ENSEGUIDA LLEGÓ MARTIN (PEZ DE MIGUEL) Y LE CONFESÓ QUE
SE LA HABÍA COMIDO SIN QUERER. JUNTOS PENSARON EN IR EN TELA DE ARAÑA A UNA
TIENDA DE PATAS DE ARAÑA (QUE SEGÚN MARCOS SOLO ABREN EN VERANO PORQUE ESTÁ EN
LA PLAYA) Y PEPITA SE PUSO MUY CONTENTA PORQUE SE COMPRÓ UNA PATA NUEVA.
A partir de este momento todo giró en
torno a esos pequeños insectos que poco a poco dejé de odiar tanto. Los papis
buscaron información en casa sobre arañas y nos traían la información al cole,
otros venían directamente a contarnos cuentos de arañas o a ayudarnos a
confeccionar disfraces de arañas.
Hasta una tarde merendamos arañas, quiero
decir galletas oreo con chuches dentro que hacían de patas.
Para acabar con las arañas hicimos el
cuento que se inventaron en cartulina y lo contábamos cada día en la
asamblea.
Recuerdo ese mes con mucho cariño, por la implicación de
todos y por los buenos momentos. Venían cada mañana entusiasmados por contarnos
cosas que habían aprendido en casa o en el parque sobre arañas y los padres ya
no sabían que hacer para convencer a sus hijos de que las arañas no eran
mascotas para tener en casa.
En fin, nada es comparable a una experiencia de este tipo,
ninguna editorial puede trabajar las arañas de esta manera tan enriquecedora
para los niños, para las familias y para las educadoras.
Y si os habéis quedado con ganas de saber que come una
araña solo tenéis que averiguarlo.
martes, 10 de junio de 2014
Manualidades
No seguimos ninguna editorial y hacemos muy poquitas fichas pero eso no significa que no nos encanten las manualidades e inventar cosas nuevas.
La hora de la comida
Somos conscientes de la importancia que tiene la hora de la comida en la escuela, inculcamos muchos de los hábitos y rutinas que los pequeños desarrollaran a lo largo de su vida.
Cuando se acercan las doce de medio día los peques que se quedan a comer se dirigen a sus saquitos para buscar sus pechitos, a continuación piden ayuda a las educadoras para colocárselos. Cuando ya están listos hacen una fila y nos dirigimos al comedor.
De tres en tres van pasando al baño donde se lavan las manitas ellos solos y luego se dirigen a su percha con su foto, donde cuelga su toalla, y se secan las manos. Una vez están limpios van a las cestas del agua y cogen su botella para ponerla en la mesa.
Luego todos se van colocando en sus lugares correspondientes y comienza la canción que indica que vamos a empezar a comer. Cuando les colocas el plato te dan las gracias y cuando piden más lo hacen por favor, cuando se les olvida enseguida se oye una vocecita que les recuerda las palabras mágicas.
Van comiendo ellos solitos, no importa si se manchan porque tienen que aprender. Toman primero, segundo y postre. Prueban todo tipo de frutas y les encantan.
Es un momento alegre, donde nos contamos entre clases las anécdotas del día y disfrutamos de los pequeños detalles de la vida.
Cuando se acercan las doce de medio día los peques que se quedan a comer se dirigen a sus saquitos para buscar sus pechitos, a continuación piden ayuda a las educadoras para colocárselos. Cuando ya están listos hacen una fila y nos dirigimos al comedor.
De tres en tres van pasando al baño donde se lavan las manitas ellos solos y luego se dirigen a su percha con su foto, donde cuelga su toalla, y se secan las manos. Una vez están limpios van a las cestas del agua y cogen su botella para ponerla en la mesa.
Luego todos se van colocando en sus lugares correspondientes y comienza la canción que indica que vamos a empezar a comer. Cuando les colocas el plato te dan las gracias y cuando piden más lo hacen por favor, cuando se les olvida enseguida se oye una vocecita que les recuerda las palabras mágicas.
Van comiendo ellos solitos, no importa si se manchan porque tienen que aprender. Toman primero, segundo y postre. Prueban todo tipo de frutas y les encantan.
Es un momento alegre, donde nos contamos entre clases las anécdotas del día y disfrutamos de los pequeños detalles de la vida.
Delicius!
Son muchos los talleres de cocina que realizamos, nos parece una manera muy divertida de acercar a los peques a todo tipo de alimentos. No solo los manipulan si no que se atreven a probarlos.
Nuestras familias
Si hay algo que tenemos muy presente en esta escuela es la importancia de trabajar codo a codo con las familias cada día. Los familiares tienen las puertas abiertas para participar en nuestras actividades diarias e incluso proponer ellos las suyas propias.
Jessi es una mami muy especial para nosotros, cada lunes aparece con su baúl misterioso. Nunca sabemos con que nos va a sorprender, pero con unas simples botellas puede transportarnos en cohete al espacio exterior o con unas telas nos confeccionamos en unos segundos los mejores disfraces.
Un día muy especial también son los viernes por la tarde, cada viernes vienen unos papis a hacernos un cuenta-cuentos. No os imagináis la emoción de los niños cuando es el día de su familia. ¡Es una manera muy bonita de acabar la semana!
Otro día entrañable es cuando hacemos taller de cocina con las abuelas. Menudas buñuelos nos preparó la abuela María para merendar aquella tarde de fallas.
En definitiva buscamos provocar momentos entrañables entre niños, familias y equipo docente. Una armonía que hace que cada día se viva un clima de afecto y cariño que beneficia el desarrollo emocional de los niños y niñas.
Jessi es una mami muy especial para nosotros, cada lunes aparece con su baúl misterioso. Nunca sabemos con que nos va a sorprender, pero con unas simples botellas puede transportarnos en cohete al espacio exterior o con unas telas nos confeccionamos en unos segundos los mejores disfraces.
Un día muy especial también son los viernes por la tarde, cada viernes vienen unos papis a hacernos un cuenta-cuentos. No os imagináis la emoción de los niños cuando es el día de su familia. ¡Es una manera muy bonita de acabar la semana!
Otro día entrañable es cuando hacemos taller de cocina con las abuelas. Menudas buñuelos nos preparó la abuela María para merendar aquella tarde de fallas.
En definitiva buscamos provocar momentos entrañables entre niños, familias y equipo docente. Una armonía que hace que cada día se viva un clima de afecto y cariño que beneficia el desarrollo emocional de los niños y niñas.
domingo, 8 de junio de 2014
Presentación
Mi nombre es Sara, el objetivo de este blog es poder contar mi experiencia como educadora en un aula de niños de 2 y 3 años en un centro de educación infantil situado en la localidad de Foios. Compartir el día a día con estas personitas es una experiencia única e inolvidable, mi objetivo diario es fabricar sonrisas en cada uno de ellos pero también ayudarles a conocerse a si mismos y a ser mejores personas para que puedan ser niños felices.
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