Un aula de infantil puede convertirse en un lugar donde se cumplen los sueños de los más pequeños

viernes, 13 de junio de 2014

Asamblea

Si tuviera que elegir un momento del día con los niños ese sería sin duda la asamblea. Puedes plantearla de varias maneras, un simple buenos días niños con cuatro canciones o un intercambio de emociones y sentimientos.
Es un momento para pararte a observarlos y escucharlos, si prestas atención puedes percibir quien no ha pasado buena noche o a quién le preocupa algo. Si que es verdad que cada día es diferente y hay veces que no puedes exprimir más el momento porque no es necesario, y otras veces que se requiere alargar la asamblea porque algo está surgiendo. No soy partidaria de interrumpir una situación importante simplemente por que ya es la hora de almorzar o toca la actividad. Lo primero es lo primero y lo que tenga que venir ya vendrá.
Esos ratos con ellos cohesionan mucho al grupo, se crea un ambiente lleno de confesiones y eso crea confianza y seguridad en ellos.
No digo que no cantemos el buenos días y pasemos lista, que eso lo hacemos y lo hacemos siempre. Pero también nos contamos que hemos cenado la noche anterior, si los papis están contentos por como se portan en casa, si están tristes o contentos o si hay algo en especial que les gustaría hacer. Parece que sea hablar por hablar pero nada que ver, no solo se conocen los unos a los otros si no que aprenden a escuchar y a saber guardar el turno para poder hablar.
Recuerdo una asamblea en la que note a Roser muy seria, después de estar un rato hablando de varias cosas ella misma dijo que estaba enfadada con el sol, ya que no le había dejado ponerse las botas de agua que eran nuevas de ese fin de semana. No pude evitar soltar una carcajada. Todos miramos al cielo y comprobamos el sol tan grande que relucía. Propuse cantarle a las nubes para que salieran y lloviera al día siguiente para que Roser pudiera estrenar sus botas. Solo decir que no llovió hasta que no pasó un mes, pero cada día hasta entonces nos poníamos mirando por la ventana cantando con toda nuestras fuerzas que llueva que llueva la virgen de la cueva. Pude comprobar como todos se implicaban para cantar con todas sus fuerzas cada día con el objetivo de cumplir el deseo de Roser, pero el día que Roser vino al aula con las botas no solo brillaban los ojos de ella si no los de todos los niños que se sentían participes de la realización de ese sueño.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario